Vasijas-Madre. "Mother-Vessel".

Barro. Clay.

2019.

En 2017􏰄􏰆􏰀􏰇 me realizaron una radiografía del vientre, ese mismo año me había iniciado en el mundo de la cerámica y al ver la radiografía me llamo la atención la forma que tiene el espacio de la cavidad pélvica, ya que se asemeja al de una vasija cerámica. A raíz de la radiografía empecé a investigar sobre la forma de las vasijas y encontré bastante literatura al respecto que corroboraba mi hipótesis de que las vasijas imitaban la forma de la matriz femenina. 

 

De esta manera comencé a modelar vasijas haciendo un ejercicio introspectivo de conectar con mi útero, con mi interior, sacarlo hacia afuera, materializarlo a través del barro.

In 2017􏰄􏰄􏰄􏰄 I had an X-ray of the belly, that same year I had started in the world of ceramics and when I saw the X- ray, my attention was drawn to the shape of the pelvic cavity space, as it resembles a ceramic vessel. As a result of the radiography, I began to investigate the shape of the vessels and found a lot of literature in this regard that corroborated my hypothesis that the vessels imitated the shape of the female matrix.

 

In this way I began to model vessels by doing an introspective exercise of connecting with my uterus, with my interior, taking it out, materializing it through the mud.

Regarding the symbolism of the Womb, the ARAS (Archive For Research In Archetypal Symbolism) says the following:

 

"Both in matter and in shape the ceramic vessel - whose interior is "invisible" and therefore unknown, like a deep cavern - is a central symbol of the transformative mysteries of the uterus (Neumann, 39).

 

Pottery, which in itself is a creative and sacred activity, in many ancient societies was the exclusive domain of women. In traditional rites and cosmogonic myths of American Indians, Earth is the primary womb. The sky inseminates it through the rain like semen. The springs reveal their inland waters. Living beings - plants, animals and humans - are born after being pregnant in their womb and return to die to be born again. Thus, the supreme and most essential mysteries of the feminine are symbolized by the Earth and its transformations. Those who are reborn in a rite of initiation describe themselves as "freshly cooked vessels." The human uterus is a reddish receptacle in the shape of an inverted triangle, a place of transformation where opposites, death and rebirth come together. As a place of birth and grave, the uterus is a source of life and also the enormous abyss that swallows deadly humanity without fatigue."

El cuanto al simbolismo del Útero, el ARAS (Archive For Research In Archetypal Symbolism) dice lo siguiente: 

 

"Tanto en materia como en forma la vasija cerámica - cuyo interior es “invisible” y por lo tanto desconocido, como una profunda caverna - es un símbolo central de los misterios transformativos del útero (Neumann, 39). 

La alfarería, que en sí misma es una actividad creativa y sacral, en muchas sociedades antiguas era de dominio exclusivo de las mujeres. En los ritos tradicionales y los mitos cosmogónicos de los indios americanos, la Tierra es el útero primario. El cielo la insemina por medio de la lluvia como semen. Los manantiales revelan sus aguas interiores. Los seres vivos -plantas, animales y humanos- nacen tras ser gestados en su seno y vuelven a él a morir, para nacer de nuevo. Así, los misterios supremos y más esenciales de lo femenino están simbolizados por la Tierra y sus transformaciones. Aquellos que renacen en un rito de iniciación se describen a si mismos saliendo de él como “vasijsas recién cocidas”. El útero humano es un receptáculo rojizo en forma de triangulo invertido, un lugar de transformación donde se unen los opuestos, la muerte y el renacimiento. Como lugar de nacimiento y tumba, el útero es fuente de vida y también el enorme abismo que se traga sin cansancio a la humanidad mortal.

La práctica completamente intuitiva e inocente que había surgido a raíz de la radiografía de modelar vasijas intentando imitar la forma de mi matriz comenzaba a cobrar sentido. 

 

Casilda Rodrigañez en su libro Pariremos con Placer afirma que nuestras antepasadas vivían conectadas con su cuerpo y con su útero, eran conscientes de él pero ahora estamos alejadas de ese estado y vivimos con el útero en tensión, hemos perdido la conexión neuromuscular con nuestras matrices. En el mismo libro Casilda propone dos vías de ‘rehabilitación’ del útero. La primera es el propio orgasmo, “sea cual sea su origen, el orgasmo siempre ‘se opone a la coraza’ y propicia la reconexión. A fuerza de latir, el útero deshace la tensión y pierde el estado de rigidez.” Y la segunda es la activación del útero desde el Neócortex, es decir la visualización del útero; “deberíamos de tener dibujos de úteros en las paredes de nuestros cuartos (¡no en sección transversal por favor! sino enteros y vivos).” Pensar en el útero; pensar, sentir y percibir desde el útero.

 

Con toda esta información decidí expandir mi práctica y diseñé un taller para mujeres con el objetivo de que cada una modelara su “vasijas-madre” y se conectara con su útero.

Considero que es importante que las mujeres recuperemos nuestras raíces biológicas, nuestra feminidad, sanemos y recuperemos nuestras matrices, para poder concebir y gestar una nueva humanidad en un cuerpo que irradia placer. Para ello es importante generar espacios de energía femenina dónde compartir sabiduría y experiencia. Todas tenemos algo que contar. La finalidad de los talleres es esta y no otra. En nuestros úteros, en nuestras matrices se gesta una nueva humanidad, que necesita recibir nuevos códigos. Como dice Casilda Rodrigañez, “Hay una gran diferencia entre ser gestad@s en un útero distendido, dentro de un cuerpo relajado por el placer, y ser gesta@s en un útero contraído, dentro de un cuerpo acorazado.

 

El primer taller femenino de “vasijas-madre” se realizo en la Galería h2o

el 1 de julio de 2019. Actualmente se siguen realizando mensulamente.

© 2020. All rights reserved. ♡

  • Instagram